Estaba pensando, lo feliz que podria ser, lo extraño que debe de ser vivir sin drogas, sin pasiones, estar en realidad contento de vivir, disfrutando de lo hermoso, de lo simple, de estimulantes caminatas en la arena, con los pies descalzos.
Pero me duele el alma, pensar, que el dinero interrumpe mi contrato con el entusiasmo, ese del que decide por si solo, sin tener en cuenta los retorsijones de estomago que me produce el pensar el la llegada de la noche. Yo y mi corazon de piedra, caminando marchitos por los parajes capitalinos, viajando en metro, un trip que no acaba, mirando caras confundidas, enrojecidas, con el corazon en la billetera... una pantalla en la cara, lentes oscuros, sin alma algunos.
Y yo con mi corazon de piedra, pensando en la felicidad agonica, solop el hecho de verte, podria alegrar mi amanecer, aunque discutieras lo tardio de mi dormir atrapado. Mis sueños son vulnerables a la estupides, lo que me causa mas dolor, tener que pedir perdon, a ese niño austero que aun vive dentro de mi.